Andaluza

Andaluza es un viaje; el de todos aquellos que nos pusimos a caminar por lo desconocido para caer en la cuenta de que no existen los atajos, Todo acaba donde mismo empezó. Es abandonar lo seguro para meterse de lleno en un lugar del que no se sale con vida. Y es adentrarse aun sabiéndolo.
Andaluza es la capacidad de vivir en contradicción y oler a sal por donde quiera que se vaya. El murmullo del mercado de Cádiz, el amor en un mes de julio y un acento con Z. Andaluza es comer pulpo y churros con chocolate. Andaluza es ir a por todas y reírse hasta de las sombras.
Andaluza es aquel que no espera nada, teniendo la conciencia del que no desespera.
Es la fuerza que abre una puerta, la mano que no oprime, la opinión que no necesita ser dada y la voz de un padre que canta. Andaluza es la urgencia de partir para saber volver, la rabia que ahoga y el fuego que hay que atravesar.
Un grito, un aullido, un acto de ternura. Es navegar entro lo viejo y lo nuevo, es emigrar y desarraigarse, es intentar adaptarse y terminar desdibujándose.
Andaluza es encontrar el amor y perder la compostura.
Andaluza es reconciliarse con la niña y ponerse en pie como mujer
Andaluza soy yo, sobre todo desde que me eché a la mar.
Noche de Perros

Noche de Perros fue mi primer proyecto de Danza Teatro fuera de mi país de origen y que se estrenó por primera vez en Berlín.
Cuenta la historia de un galgo entrenado para las carreras y la relación de uso-beneficio que guarda con su dueño Manuel, un hombre desgastado por la dureza a la que él mismo somete a sus perros.
Es el mundo de los despiadados y los buscavidas que se juntan por la noche en el canódromo de Manuel para beber vino, escuchar Flamenco y cerrar tratos a través de apuestas, pero que al mismo tiempo poseen valiosos conocimientos; conocen la exaltación de la vida y su proximidad con la muerte y la desgracia.
Noche de perros refleja la paradoja de todos, vista desde los ojos de un galgo que persigue hasta desplomarse a una liebre de trapo. La incesante carrera de perseguir absurdamente lo que nos hicieron creer que es digno de perseguir.
Y no lo es.


