
Pilar Azuaga
“coloring the soul”
How I Work
Work Process

Desde niña, bailar fue mi refugio. Un universo de colores donde el movimiento fluía sin esfuerzo. Pero al entrar en el estudio formal y riguroso de la danza, esos colores se apagaron. Perdí la magia.
De alguna manera siempre supe que encontraría el camino si era capaz de resistir. Dejé de ejecutar coreografías ajenas y me enamoré perdidamente de la soledad. Me encerraba a crear aunque no supiera por dónde empezar. Con el tiempo y mucho de obsesión, aprendí las reglas y dominé la técnica. Al soltar el análisis llegó la libertad. Recuerdo mi ansiedad por volver al estudio y aplicar todas aquellas ideas que surgían esperando al autobús o fregando los platos. Y llegaba al estudio y aquel trozo de “nada” se materializaba sin más. La magia volvió y me atrapó de por vida.
Trabajo a solas y sé cuando es tiempo de buscar a quienes me superan, porque me hacen crecer. Mi alimento artístico es selecto, pero siempre a mi alcance; libros que me marcan y que elijo cuidadosamente, la rutina y sus demonios, desafíos que me exponen, la risas de los niños, el desarraigo, caminar sin clan, empezar de cero, flores en el asfalto, semillas que no germinan. La poesía que me rompe, los lugares que no recuerdo y las personas que son mi hogar, la filosofía que me alimenta, ser madre en Berlín, y las carreteras de la sierra Almijara bajo la luna llena.
Bailo para representar y preservar mi cultura.
Bailo para deshacer nudos. Bailo para ser simple.
Bailo por las voces que callan y los corazones sin multitud.
Bailo para dejarlo todo aquí y que la muerte encuentre poco de mi.
Bailo por las preguntas que me hice y no por las respuestas que me dieron.
Bailo porque en la nada encontré más que en la plenitud.
Bailo para volver a casa.

Este es el Flamenco en su esencia el que como espectador hay que ver al menos una vez en la vida y al que como profesional me exijo poder regresar. En el tablao me siento mucho más desnuda. Las condiciones técnicas a menudo son obsoletas o inexistentes. El público está a poco metros del escenario y la relación con el artista es íntima. Si buscas el “duende”, está aquí.
La raíz, tradición, herencia e identidad de nuestro arte se aprecia mucho mejor en la simplicidad de un tablao que en la pulcritud de un teatro.
La unión del Flamenco y el poder creativo del que está escribiendo una historia y la presenta con todos sus recursos artísticos.
Donde me obsesiono con el espacio y sus direcciones, y donde veo nacer una idea a la que voy dando cuerpo y forma.
En este tipo de proyectos me convierto en mucho más que una bailaora. Desarrollo conceptos que giran en torno a un tema central, intercambio ideas con otros profesionales, escribo, invento melodías, selecciono, descarto, desarrollo y expongo.
Me creo que tengo alas en lugar de pies.

Ser un artista dinámico y no estático significa unir fuerzas en proyectos, enriquecerse de otras ideas y contribuir en cualquier modalidad artística con lo que llevamos dentro y mejor sabemos hacer.
Cualquier terreno desconocido es una oportunidad de expansión.
El artista requiere de inspiración y no se limita a una sola disciplina.
Arte es expresión y es movimiento.
El movimiento no miente. La necesidad de expresarnos nos acerca.
“An intelectual says a simple thing in a hard way.
Charles Bukowski
An artist says a hard thing in a simple way“.
